Logo Red Marcial
Buscador:
sábado 27 de agosto de 2005 DANIELA KRUKOWER, JUDOCA Y CAMPEONA MUNDIAL

"Una persona que piensa sólo en ganar no merece la sabiduría del Judo"

Daniela Krukower es una apasionada del Judo. Ha recorrido el mundo representando a nuestro país en las más importantes competencias, entre ellas los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

Karina Ortiz - Redacción

"Del pasado hablamos y yo encantada de poder contártelo, pero el futuro es incierto". Así es como Daniela Krukower se refiere a los eventos que están por venir. Prefiere no abordar ese tema y se predispone para una charla amena en la que no esconde angustias ni enojos.

Nos habla de sus comienzos en Israel, la mala atención médica recibida en Atenas tras su lesión en el codo, las irregularidades con las becas que no le permiten cumplir con los compromisos internacionales y el lanzamiento de su propio perfume. Hoy conocemos más a fondo a nuestra "Dama de Hierro".

¿Por qué te dicen "Dama de Hierro"?

En realidad no sé si es porque tiene mucho que ver con Margaret Thatcher (ríe). Creo que Dama de Hierro es por el forcejeado y porque nada me rompe ni nada me vence. Sería bueno por ahí distinguirlo y decir "Dama de Metal", no sé, inventemos otro que no sea hierro...

¿Te molesta que te llamen así?

¡No, para nada! Me gusta.

¿Cuándo y dónde naciste?

El 6 de enero del 75 en Colegiales, acá en Buenos Aires.

¿Cómo se conforma tu familia?

Tengo dos hermanos mayores y mis padres. Mis hermanos están viviendo cada uno en otro lugar del mundo, uno es Estados Unidos y otro en España.


Israel: kibutz, servicio militar y la misión de ganar

A los siete años te fuiste con tu familia a Israel ¿Por qué motivo se trasladan allí?

No sé muy bien por qué mis padres lo decidieron finalmente, creo que es porque les gustaba la ideología del kibutz israelí. Ellos se casaron allá, así que es una combinación entre Argentina e Israel muy fuerte para ellos. Y cuando vieron que acá las cosas se complicaban - era la época de Alfonsín - mi papá dijo "se vienen épocas difíciles".
También el hecho de que Israel siempre da algunos incentivos a la gente que quiere ir a vivir allá.

¿
Qué cosas te marcaron de ese país?

Obviamente todo el tema de vivir en un kibutz, una vida totalmente distinta en la cual no se maneja dinero, estás mucho más cerca de la naturaleza. También el hecho de haber estado siempre cerca del deporte. Cuando vivíamos en una ciudad muy pequeña, Karmiel - que es donde viven todavía mis padres - no había judo. Mi papá hizo un esfuerzo personal para que la municipalidad lleve un profesor de judo y se arme un equipo.

Hiciste el servicio militar obligatorio ¿Cómo se capitaliza esa experiencia?

E
l ejército israelí es obligatorio para hombres y para mujeres, y allá todos lo aceptan. Es como decir, el país te da a vos cierta seguridad - porque en sí es seguro - y te brinda un lugar donde podes vivir en el que sabes que no vas a tener discriminación por ser de la colectividad judía. Es como devolverle al país algo que te está brindando.
Además te da estudios, distintas posibilidades para avanzar. Yo personalmente fui instructora de Defensa Personal. Hoy en día tengo un título de Guardavidas, que me lo dio el ejército. Es una experiencia muy buena, aunque no para todos.

En Israel fuiste campeona de triatlón, te destacaste en vallas, salto el alto, tenis, ¿Hiciste todo al mismo tiempo?

No, fui cambiando. Hice Judo desde muy chiquita y a los doce o trece años decidí que no quería más, me había hartado del judo, quería elegir algo totalmente distinto. Entonces elegí el tenis y el atletismo, eso lo iba combinando. El tenis lo tomaba más en serio, el atletismo más como hobby.
En una competencia del colegio me fue realmente muy bien, empaté el record israelí juvenil de salto en alto.

Y finalmente volviste a tu primer amor ¿Qué tiene el judo que no tiene otro deporte?

A los trece años borré al judo de mi vida sabiendo que podía ser buena. Que podía destacarme de verdad. Dejarlo implicó varias cosas, pero lo hice conscientemente. Sabía que con el atletismo puedo llegar a un buen nivel pero no sabía si podía ser campeona del mundo...

¿Siempre tuviste la inquietud de ser "campeona del mundo"?

No era una inquietud, era un sueño. Te cuento algo muy personal: yo sentía como una especie de misión. Que tengo un cargo como si viniera de una vida anterior, algo pendiente en mi vida de llegar a un juego olímpico. Y no necesariamente ser campeona del mundo. Cuando lo cumplí en el 2000, fue como que terminó una etapa y empezó otra. Era algo más fuerte que yo por eso no dejé nunca el deporte, aunque tuve muchísimas crisis.

¿Y a partir de una de esa crisis es cuando decidís, a los veinticuatro años, volver a la Argentina?

Si. Pasé por todo tipo de maltratos de parte de la Federación Israelí de Judo, que me llevaban muchas veces a decir "basta, no quiero más, no quiero saber más nada", y sin embargo seguía. Es ahí como que empezó mi vida de cero.


Aprendiendo judo a la manera argentina

¿Cómo encontraste el judo acá en comparación al que venias practicando?

El judo acá estaba muy abandonado. Había judocas destacados, como Carolina Mariani en su momento, había varios que andaban medianamente bien, pero fuera de ellos, nada. La Confederación estaba lejos, poco contacto entre profesores, poca información internacional que fluya para que el deporte pueda crecer.

Hablabas muy poco español ¿Cómo fue la adaptación?

Eso fue ... más que difícil, gracioso, (ríe) ¡porque inventaba palabras! Convertía un hebreo internacional al castellano... entonces inventaba cualquier cosa, la gente se quedaba mirándome y pensando "¿qué está diciendo?". Algunas entrevistas, incluso, en que contestaba cualquier cosa menos lo que me preguntaban.

Hace unos meses tuviste problemas con el tema de las becas. ¿Cómo afectan esas irregularidades el desarrollo de tu agenda de compromisos?

Mirá, este es un tema muy complicado, lamentablemente. Porque si bien yo estoy y estaré siempre muy agradecida a la Secretaría de Deportes y a la Confederación Argentina de Judo por haberme recibido acá con los brazos abiertos, hay que tener críticas.
Hay que aceptar las críticas en cómo se maneja el deporte amateur en este país. Y hoy en día se está manejando en una forma demasiado amateur. El deporte es "amateur" pero quienes lo practicamos somos totalmente profesionales, y cuando hay irregularidades en el pago de las becas o en los viajes se afecta todo lo que es la preparación a cualquier tipo de competencia.

¿Cómo te hace sentir eso?

Me hace sentir obviamente que no me cuidan, me siento poco apoyada. En realidad el apoyo y las ganas están, pero no hay una política deportiva concreta que se pueda cumplir.
Cuando llega un juego olímpico de repente se despierta todo el mundo y empiezan a hacer las preguntas que corresponde hacer, y después termina el juego olímpico y volvemos a la misma cuando en realidad el deporte tiene muchísimos picos como campeonatos mundiales, campeonatos europeos, panamericanos, que tenes que rendir en todos y ahí es cuando se dificulta.


El judo japonés: Alcanzar una utopía

A mediados de año ibas a irte a entrenar a Japón. ¿Por qué?

Para mí en ese momento era muy importante volver a la cuna del judo a aprender judo, porque después de la lesión que tuve en Atenas no pude volver a la técnica y a la rapidez que necesito en mis competencias. Las necesito para mí. Mi forma de competir es muy técnica, si bien hay mucha fuerza hay chicas que son mucho mas fuertes que yo. Mi recurso es la técnica rápida y buena como para poder vencer.

¿Pero por qué es necesario ir a Japón? ¿Hay algo que queda allá y que no se transmite a los maestros occidentales?

Si. Hay muchas cosas que vemos y no las sabemos, porque los japoneses por ahí se guardan un poquito y no las quieren explicar. Pero de alguna manera llegan. La utopía es el judo japonés, que es rapidísimo, es muy lindo, es muy vistoso y no tan fozudo y quieto como se manejan los europeos. Ese tipo de judo lo tengo, lo que me falta es esa rapidez, empezar de cero. Absorber esa filosofía y volver a las raíces. Aún no he vuelto a las raíces, con lo cual me cuesta avanzar desde el punto donde estoy.

¿Fue a raíz de las irregularidades con las becas que finalmente no pudiste hacer el viaje?


Exactamente. Lamentablemente no tuve el dinero para hacerlo y quedé bastante mal con las relaciones internacionales con Japón por ese motivo.

¿Cómo ves la nueva generación de judocas argentinos?

Veo que hay un movimiento importante hacia el judo, y si yo tengo algo que ver con eso la verdad que me pondría muy contenta. Espero que vaya creciendo y que los dirigentes sepan manejarlo como para que no se caiga.

¿Por qué te acompaña un psicólogo (Ricardo Antonowicz) en el cuerpo técnico?

Hay varias razones. Porque necesitas el consejo de una persona que sepa, no cualquier psicólogo sabe cómo manejar a un deportista o cómo ayudarlo. Por suerte encontré a Ricardo, que trabajó con muchos deportistas de alto rendimiento y sabe cómo llevar mi vida personal, con todos los líos y todas las cosas que puede haber, a ordenarse un poco y a focalizarme en mi deporte. Y no es fácil hacerlo, muchas veces te sobrepasan todas las cosas.

¿Qué cosas te bajonean?

Me bajonea cuando no rindo en el entrenamiento o no rindo como pienso que puedo rendir. Me autocritico muchísimo. De repente ayer tuve un entrenamiento malo y llegué a casa prácticamente llorando.

¿Y en qué otras cosas te apoyas?

Y... mis entrenadores, mis amigos, mis amigas. Mi vida afectiva es importante. Me gusta ir de shopping (ríe) ¡Es la mejor terapia!!
Me gusta mucho tocar la guitarra, empecé a estudiar piano, antes dibujaba, por ahí escribo alguna que otra poesía. Me descargo bastante ahí.


El cielo y el infierno en Atenas

Aparte de la lesión en el codo ¿qué otros recuerdos te dejaron los Juegos Olímpicos de Atenas?

¡Muchísimos recuerdos! En realidad tuve una buena jornada. El día antes de competir estuve con la atleta Solange Witteven porque me quería despejar, así que nos fuimos las dos a pasear por Atenas y la verdad que fue una ayuda bárbara. A partir de ese momento nos quedamos en contacto, es una chica espectacular.
Después tuve acercamientos con deportistas de distintas disciplinas, sentarnos en el comedor a hablar con distintos chicos, distintos países, cambiarse remeras, compartir la emoción con atletas de otros países.
La energía que me transmitió el Partenón, la ciudad, el estar cerca de Israel. Había muchos israelíes que vinieron desde allá a alentarme, son recuerdos muy lindos que tengo de allá.

¿Hubo algún trago amargo?

Si. El trato médico fue malísimo de parte de los médicos argentinos que estaban a cargo del Dr. Néstor Lentini.

¿Qué pasó?

A él lo eligieron del Comité Olímpico, de la Secretaría de Deportes para que vaya como jefe de médicos a los juegos olímpicos, pero no correspondía que venga conmigo a la competencia. Yo pensaba que sí, que estaba todo bien, pero resultó que no sabía meter un codo en el lugar, cuando en Judo es muy posible que pueda llegar a pasar ¡Cualquier profesor de judo sabe meter un codo en el lugar! No podes llevar a un cardiólogo a una competencia de Judo.
Yo sentí una angustia terrible, un abandono total, porque estuve así durante casi media hora, me dieron antinflamatorios que no correspondían...
Una amiga mía que es israelí y que estaba en la prensa fue a llamar a un médico japonés para que venga corriendo a meterme el codo en el lugar.
Eso me lo llevo como un recuerdo muy feo que además me complicó la rehabilitación después.

La nota de color la dieron los miles de preservativos que se distribuyeron entre los atletas. ¿Eso prueba que es un mito eso de que el sexo antes de competir disminuye el rendimiento?

(Ríe) ¡En hombres, en mujeres seguro que no!


Perfumes y multimedia para vender judo

¿A qué te dedicas cuando no practicas judo?

Yo fabrico perfumes y los vendo.

¿Judo K?

¡Muy bien! No, ahora le voy a cambiar el nombre. Va a ser Daniela Krukower, justamente estoy desarrollando una fragancia propia.

¿Con quién trabajas en esto?

Por ahora sola. Tengo dos amigas que me están ayudando y de a poquito me voy armando.

¿Por qué no enseñás?

Hoy en día estoy armando cinco DVD instructivos de judo, justamente voy a tratar de sacar el primero junto con el perfume.
Enseñé cuando estaba en Israel. No me puedo dedicar a enseñar en este momento estando en competencia de alto nivel. No se combina bien uno con lo otro. Pero a mi me encanta todo el tema de los chicos, enseñar... En algún momento seguramente lo haré. Tengo intenciones de abrir una escuela.

En tu página web te dejan muchos mensajes, te piden consejos, es como un club de fans prácticamente...

(Ríe) ¡Puede ser, si! Yo recibo muchísimos mails que me alientan, que me dicen "seguí adelante, sos un ejemplo". Eso me motiva a seguir. No siento que soy una deportista aparte sino que el judo es mi familia. Me gusta alentar a la gente a que vaya a practicar judo. Me parece que es el deporte más amplio, más completo. Justamente todo el cuerpo trabaja, y la mente.

¿Cuál es la principal cualidad que debe tener un judoca?

¡Qué buena pregunta! Cada uno tendría que ver en sí mismo. Me parece que más que nada (piensa) la mente.
Porque no hay una cualidad física por la que te vas a destacar más. Para practicar judo necesitas tu mente, por eso los ciegos, los discapacitados pueden practicarlo.

¿Y qué persona no es para el judo?

Una persona que piensa solamente en ganar. Una persona que no es suficientemente abierta como para aprender cosas más allá de la competencia no merece la sabiduría del judo.

El hecho que estés tan expuesta en los medios masivos de información evidentemente ha beneficiado al judo. Sin embargo ¿Cómo percibís la mirada de tus compañeros? ¿Hay celos?

En algunos casos si pero la mayor parte de mis compañeros y la gente con la cual me junto es buenísima. Yo me rodeo de la gente que realmente tiene buena onda.
Siempre va a haber celos, envidia, porque es así en cualquier ambiente no solo en el deporte, pero en general la gente de judo es buena.

Tu actividad te permite viajar y conocer un montón de países ¿Cuál es tu lugar en el mundo?

Creo que siempre va a estar en la Argentina y en Israel. Principalmente en Israel porque están mis padres, porque me crié ahí casi toda mi vida y porque mis mejores amigos están allá, y la Argentina (piensa) porque acá pude cumplir mi sueño.

¿Te sentís más argentina que israelí?

Hoy me siento más argentina que israelí, cuando estaba allá me sentía más israelí (ríe).

Compartir Sigue a Redmarcial en Twitter    


Comentarios

Comentarios solo para usuarios registrados

Anuncios
 

Red Marcial Red Marcial Radio Buscadojos XV Panamericano de Taekwondo WTF Deportes de Combate

Acerca de Red Marcial
- Términos - Staff - Contacto - Publicidad
- RSS
©Copyright Red Marcial Team - Todos los Derechos Reservados - Red Marcial es una marca registrada
Red Marcial Version 4.00 Buenos Aires - Argentina

Desarrollo por parpositivo. Utilizando Xpresa