Hace pocos días arribó a la redacción de Red Marcial una carta de la organización de Taekwondo del Club Boca Juniors, en donde se relata las peripecias de vida de un personaje a destacar, Ariel Jesús Chávez.
Agustina Carini - Redacción
Oriundo de Buenos Aires, este joven de 36 años lleva actualmente una vida muy normal, está de novio y trabaja en la empresa de su familia. No obstante, tiene una peculiar historia que quiere compartir con nuestros lectores; es uno de los pocos taekwondistas sordomudos a punto de subirse a los Paralimpicos Beijing 2008.
De chico, Jesús Chávez, con nombre de santo, fue incitado por su madre a que aprendiera defensa personal por si acaso en sus viajes a la Capital, tuviese que necesitarla.
"En 1994 empecé a practicar el deporte en Chaiu-do-kwan. Dejé de practicar por falta de tiempo y estudio" contó a través de su carta. Por el mismo camino ya en su adolescencia ingresó al mundo del Taekwondo WTF en 1999 –año clave en su vida- gracias a Ariel Chávez, quien fuera uno de los elementos esenciales en su camino marcial.
"me gustó a tal punto que lo adopté en mi vida y comencé a participar en torneos con bastante éxito, hasta que en el año 1999 se realizó el Campeonato Mundial de Artes Marciales, participé y salí Campeón del Mundo" comentó Chávez en su carta.
Como si fuera mandato del destino, el taekwondistas no paró de competir y, en lo sucesivo se consagró parte del seleccionado argentino paraolimpico que viajaría a Italia en el 2001. Allí ganó la presea de oro en su categoría y la de plata en el Gran Champion.
Cuando todo parecía que no le podía ir mejor, la historia gira en 180ª una vez más, conoce al entrenador Ricardo Pomares, a cargo de la escuela "El Éxito" quien lo invitó a unirse a sus filas de taekwondistas.
"realmente esto me ayudó bastante, aprendí nuevas técnicas y formas de entrenarme. El me ayudó a prepararme (junto a la selección argentina) para el mundial de Moscú y nuevamente fui Medalla de Oro en mi categoría y medalla de Plata en el gran Champion" Chávez dejó entrever un tono de emoción en las frías líneas de la carta.
El último objetivo
Lo malo de las buenas rachas es que algún día deben concluir, así fue para este lozano soñador quien se habría calzado una vez más el cinturón negro para clasificar en Francia 2008 sin la misma suerte y con pocos resultados.
Lejos de caer en la post depresión común en atletas de alto rendimiento y con ansias de competir, un impedido por naturaleza y con mucha voluntad continuó su camino dentro del circuito del TKD –WTF ahora con miras a las Deafolimpics TAPEI en Taiwan: "voy representando a Argentina nuevamente. Este campeonato mundial se realiza del 05 al 10 de Septiembre de 2008".
Chávez aprovechó las últimas líneas de su carta para agradecer a Dios, a su familia, al profesor Raúl Busca y a Ricardo Pomares, quienes lo ayudaron infinitamente y remató: "me siento bien y creo que estoy bien preparado, espero ganar y traer la medalla de oro para Argentina"

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