El profesor de Judo Claudio Ballester aconseja no tomar este artículo a la ligera e invita a analizar las distintas cuestiones que hacen a la compleja formación de un judoka.
La nota hace un estudio, además, de los puntos más importantes que se abordaron en el Simposio Internacional de Budo que se llevó a cabo en Japón durante el 2008 y cuyo disertante fue el profesor Naoki Murata. Se trata de un material inédito en español, por lo cual Red Marcial se complace en compartirlo en forma exclusiva con sus lectores.
Naoki Murata
Por: Profesor Claudio A. Ballester
Rara vez en Judo tenemos la oportunidad de acceder a las fuentes del conocimiento; ésta, parece ser una de ellas.
La primera cuestión importante que podríamos mencionar aquí, en relación a la discusión del tema acerca del evento que originó el documento que aquí analizaremos “International Budo Symposium 7 December 2008”, es que en tal ocasión no hubo, desafortunadamente, disertantes hispano-parlantes. Sí estuvo en cambio representado Francia, Reino Unido, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Japón. De allí esta decisión de traducirlo lo mejor que me ha sido posible, a veces con gran esfuerzo diré, debido a que ciertos pasajes del mismo están escritos en un inglés poco usual para mí, desde una mente que piensa en japonés y cargado de supuestos culturales que yo ignoraba y que tuve que investigar bastante antes de poder comprender. (Sumadas mis propias limitaciones idiomáticas e históricas, obviamente)
Analizando el asunto desde una perspectiva crítica pero positiva, encuentro comprensible que una cultura tan lejana y desvinculada del “Budo” como la nuestra halle cierta dificultad en hacerse presente en un evento de esta naturaleza; sin embargo, por el mismo hecho de estar ausentes, también encuentro razonable que nuestros estudiantes, en nuestro caso los judokas hispano parlantes, ignoren en su gran mayoría el origen del porqué deben comportarse de determinada manera en el Dojo y en sus vidas, siendo que forman parte de una comunidad con una historia y tradición tan amplia, excelente y beneficiosa como es el “Budo”.
Si bien el documento no es demasiado extenso, condensa la mayor parte de los temas mas importantes que componen el sistema de pensamiento del Judo, entre los cuales, a los efectos de hacer más familiar a nuestra cultura latinoamericana, analizaré clasificando el contenido del documento de la manera que a mí me ha parecido más eficiente.
1) Origen del Judo
Parece quedar claro en la exposición de la parte inicial del documento, que el Judo vino a reemplazar de una manera moderada, una necesidad cultural japonesa por las artes de guerra, cuya aceptación social venía siendo cuestionada con intensidad creciente desde hacía varios años a fines del siglo XIX. Para decirlo de un modo simple, el Samurai ya no era necesario, y el Japón como Nación había comenzado un largo y duro proceso de transformaciones sociales que se extendería más allá de 1945, probablemente desde el Siglo XVIII.
Como ha venido ocurriendo a lo largo de la historia del pensamiento humano, casi siempre de manera oportuna, aparece una persona notable, capaz de interpretar los signos de los tiempos que le toca vivir y transformar la manera consolidada de pensamiento provocando escisiones tan profundas que normalmente son el disparador para la ruptura de un paradigma. Desde una perspectiva sociocultural, en Japón, una de estas personas a mi entender fue Jigoro Kano, alguien que comprendió que el entrenamiento de la persona para la muerte no podía continuar siendo una forma de cultura, si en cambio, la unión, la fraternidad, la convivencia en el mutuo respeto y la prosperidad basada en la ayuda mutua tenían más oportunidad y futuro que lo primero.
Para lograr esta meta, como es natural que ocurra, se vuelve indispensable tener una filosofía que propicie una forma de educar el cuerpo y el espíritu acorde a esta lógica, que contenga y resuma unas reglas que todos comprendan y que todos (o al menos un gran número de personas) deseen abrazar. En este asunto, el maestro Kano parece haber reflexionado profundamente para darle al Judo el significado que hoy nosotros debiéramos conocer concienzudamente. Entonces, lo que podemos interpretar aquí de manera resumida, es que en manos del maestro Kano la doctrina de la muerte por el honor se transforma en doctrina de respeto por las personas y la mutua prosperidad.
El Bushido le da paso entonces al Budo.
2) Propósito del Judo
El propósito general del Judo comienza a ser mas claro bajo la precedente explicación. El dominio del cuerpo y el espíritu son la clave y la materia prima que la persona debe trabajar para alcanzar metas en “El Camino de la Gentileza o de la Suavidad”, el “DO”, cuyo significado va mas allá del concepto occidental de “Camino” hasta alcanzar su mejor representación quizás, en el concepto de “forma de Vida”, algo que debe ser consistente y coherente tanto en el Dojo como en todos los otros ámbitos de la vida del discípulo y el maestro.
Nótese que “Espíritu” aquí tiene más relación con “Voluntad” que con espiritualidad religiosa.
3) Forma de entender el propósito del Judo
En la actualidad, y sobre todo en nuestra región latinoamericana, una identidad prácticamente en gestación, las cosas y las ideas suelen atravesar procesos de transformación propios y muy característicos. No obstante estos factores, de uno u otro modo siempre ha llegado información, conocimiento y personalidades que han hecho sus valiosos aportes ya desde principios del siglo XX. Es decir, el conocimiento nunca fue demasiado, pero sí suficiente como para poder continuar con una tradición que nos es por naturaleza ajena, aunque a muchos nos fascina.
En este contexto, el Judo, no llega inmaculado hasta nuestros días; por el contrario, lo que en principio fue un deporte de elite, de la alta sociedad porteña, se ha ido transformando en una especie de deporte marcializado para la mayoría de las personas en todo el país, y también en la región, ignorando las mas de las veces, su proceso histórico y de transformaciones locales, extranjeras y originarias, adecuado inevitablemente a nuestras posibilidades e idiosincrasia.
Para ser concreto, me atrevo a decir que el propósito del Judo hoy en Latinoamérica es en general y de manera promedio, por no decir ignorado, al menos desconocido.
El maestro Kano ha sido en varias oportunidades muy claro en este aspecto, el propósito del Judo es la transformación del individuo en un miembro benefactor de su comunidad y de si mismo, mediante el sacrificio personal, el dominio de la técnica y el respeto. (Agrego yo entonces…) En ningún caso debiera este propósito estar basado en la veneración de cualquier tipo de mito viviente, de personajes farandulezcos e intereses personales mezquinos (por más trayectoria o indumentaria llamativa que se ostente), que pudiera impedir o distraer el desarrollo del conjunto de los judokas, de las políticas o de la infraestructura necesaria para el florecimiento del judo como herramienta para el desarrollo social, de la salud, de la cultura, del respeto y de la solidaridad.
4) Herramientas para implementar el propósito del Judo
La etiqueta: Así como el maestro Kano sistematizó las técnicas de Judo que tomó de al menos dos de las escuelas más respetadas del Jujutsu, también se vio en la necesidad de sistematizar el comportamiento que debían observar los estudiantes. El origen de esta necesidad es casi intuitivo en relación a aspectos como la seguridad en el entrenamiento y el trato entre cada uno de los miembros de una organización.
Sin embargo, las preguntas del maestro Murata, sobre todo en sus conclusiones, así como el extenso tratamiento que se le ha dado al tema, al menos desde el Judo Kodokan, mas el hecho de ver que en Japón existió una institución dedicada exclusivamente a la etiqueta de las artes marciales y otra a la recopilación del conocimiento marcial, me dan la pauta de lo importante que fueron estas cuestiones, para esta cultura, que a nosotros no nos resultan tan evidentes o significativas.
El saludo: En el caso del saludo, algo que a menudo realizamos como una acción meramente simbólica y mecánica, el maestro Kano, hace una reseña muy interesante en este caso en particular, advirtiendo sobre la alta prioridad e importancia que tiene realizar de modo concienzudo y sincero esta consideración que se debe tener para con el amigo, compañero, maestro, rival e incluso hasta con el enemigo, si existiera, en clarísima concordancia con los lineamientos del “Budo”. Advierte además que la enemistad es algo que debiera evitarse por todos los medios para poder alcanzar el propósito por excelencia del Judo: “La mutua prosperidad”.
Las formas de conducirse en el Dojo, en el Randori (práctica libre), en el Uchikomi (práctica estática), en el Shiai (competición), en los Katas (demostración de formas) y en la vida, deben ser sino exactamente las mismas, al menos coherentes unas con otras. Es decir “El respeto”, “El orden”, “La prudencia”, “La lealtad”, “La honradez” etc. son virtudes principales y herramientas necesarias para alcanzar el propósito del Judo, que si bien no parecen estar escritas en la “Etiqueta del Judo”, si están muy presentes en el espíritu y en las reglas del Budo, y el Judo claramente suscribe a este sistema de pensamiento como parte de su filosofía, aunque en nuestra región se ignore las mas de las veces.
5) Religión y Judo
Como ya habíamos mencionado, en Judo, la utilización del concepto “Espíritu” tiene más que ver con el desarrollo de la voluntad y las habilidades personales, que con la religiosidad. En Judo no está prohibido profesar ninguna creencia religiosa, mientras tal cosa se circunscriba al ámbito personal, es decir, todas las personas sin distinción alguna son bienvenidas a practicar Judo, incluso en la actualidad, muchas personas que ignoran el Budo (Código de ética que observan los practicantes de artes marciales) han estado practicando Judo por décadas.
En el presente documento, sin embargo, se puede apreciar que no siempre fue así, en Japón hubo una época en que el estado obligó a los practicantes del Kodokan a reverenciar un altar con deidades, viéndose el maestro Kano, en contra de sus ideales, obligado a implementar tales políticas.
A la pregunta de si el Judo es una forma de religiosidad, creo que rápidamente del documento se infiere que claramente no lo es. Este está en contacto con una categoría oriental que occidente desconoce, de allí que sea tan difícil ubicarlo en un contexto que nos sea intuitivo. El Judo aspira a trabajar con un aspecto de la persona que en occidente es difícil de concebir como un todo, el cual es una mezcla de estética, educación física, demostración de habilidad, cultura e integración social y marcialidad, entre otros aspectos.
En nuestro estilo de vida, estas cosas podrían estar representadas, cada una, por actividades diferentes y separadas, por ejemplo: Un profesorado de educación física, una carrera de filosofía, una carrera deportiva, un servicio militar, una sociedad de fomento, etc. En judo, estas cosas, de alguna manera se encuentran englobadas en una sola actividad, de allí que todas las personas y sus habilidades sean importantes en el despliegue de una actividad tan compleja y abarcativa.
6) Conclusiones
Suele darse en nuestros países occidentales una suerte de futbolización de algunas actividades deportivas. Por varios motivos este proceso parece ir en aumento y el Judo no es ajeno a él. La pregunta que debiéramos hacernos es ¿Deseamos que esto sea así?
Las pruebas de tal proceso son, al menos yo las percibo en algunos factores tales como: El desconocimiento de la ética de las artes marciales en algunos entornos del judo, sin mencionar claro, cuestiones mucho mas profundas como el desconocimiento de la relación
que estas actividades tienen con aspectos mas profundos, como “la etiqueta” y las reglas del “Budo”; la falta de control emocional personal en competencia y en la vida; la exacerbación del concepto de victoria, que en muchos casos lleva a los atletas y organizadores a transformar una actividad que debiera hallar sustento en fines comunitarios, en una industria del deporte; privilegiando los premios por dinero antes que las políticas de desarrollo y difusión para la prevención de riesgo social a través del deporte; la inducción a los atletas muchas veces a pensar en la victoria como el principio y el fin de una actividad que tiene mucho mas que eso para dar; incluso que se suele poner a los deportistas en la situación de tener que ganar la competencia o perder una ayuda económica sin un plan de trabajo a largo plazo; la contingencia de verse a si mismos ridículos frente a la derrota en vez de considerarla un proceso de aprendizaje para la victoria; victoria que lejos de pensarse contra las propias limitaciones se piensa contra un rival (otra persona), o peor aún, la de buscar el uso de sustancias no permitidas (en todos los órdenes sociales), con consecuencias negativas permanentes en algunos casos, con la única intención de ganar a toda costa, adquirir fama, dinero o renombre, o verse bien físicamente, sin importar las consecuencias o por la vía que se logre…

Nació en la prefectura de Saitana (Japón) en el año 1949. Se graduó en Ciencias de la Educación en la Universidad de Tokio en 1973 y obtuvo el grado Master en la misma Universidad. Trabajó como profesor asistente en la Universidad de Kagawa y en la actualidad es el responsable del museo y la biblioteca del Instituto Kodokan. Es miembro del Comité de Educación y Desarrollo, y también miembro del Comité de Árbitros de la Federación Japonesa de Judo. El Sr. Murata, fue nombrado como Director Principal de la Academia Japonesa de Budo en Julio de 2008. Él es además 7º Dan de judo del Instituto Kodokan.
Entre ochocientos y mil años de historia están contenidos solamente en la suma de los años de existencia entre el “Bushido” y el “Budo”. Nuestro país y nuestra cultura recién dentro de 5 (cinco) meses cumplirán doscientos años. Sin embargo, de ningún modo debe subestimarse el potencial de una cultura de quien aún se discute su existencia como “Nación” como es el caso de nuestros países Sudamericanos, formados, en el caso de Argentina, a fuerza de políticas de estado cambiantes permanentemente y muchas veces contradictorias, que han derivado recientemente en una desnaturalización de los valores mas básicos, la exclusión social de muchos de nuestros compatriotas, haciendo que nuestra sociedad tambalee muchas veces frente a la adversidad de la injusticia y de la ignorancia. Pero ¿Qué representan las actividades marciales en este contexto? “Simplemente una oportunidad”. La oportunidad de hallar el camino perdido para nuestros jóvenes, para todos ellos, fundamentalmente a través de la ética del deporte y de los principios del “Budo” y de “la etiqueta”. Tales cosas no pueden ser nunca consideradas una moda.
Nota: Cabe destacar que el Profesor Murata, como responsable del museo y de la biblioteca del Instituto Kodokan, tiene acceso a las fuentes bibliográficas mas precisas que alguien pudiera disponer, esto le daría a su documento el carácter de un trabajo de investigación que, aunque resumido, nos acerca de una manera poco usual a las fuentes del conocimiento mas profundos del Judo. Me pareció oportuno aprovecharlo y discutirlo.
Acerca del autor: Claudio A. Ballester, 3º Dan de Judo de la República Federal Argentina, integra el staff de profesores del Centro Nacional de Entrenamiento “Judo Club Riachuelo” que funciona de lunes a sábado en Chilavert 1700 de la localidad de Villa Celina, frente al Autódromo de Buenos Aires. Dicho centro cuenta con la supervisión del Maestro Luis Benítez 7º Dan. Sitio web http://www.judoriachuelo.com.ar/
Desambiguación de los conceptos de:
Bushido: http://es.wikipedia.org:80/wiki/Bushido
Budo: http://es.wikipedia.org/wiki/Budo
Documento original del Simposio Internacional de Budo del profesor Murata
http://budo2008.nifs-k.ac.jp/pdf/murata_e.pdf
Texto traducido al español
http://www.judoriachuelo.com.ar/10_biblioteca/murata_esp.pdf
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Claudio Ballester dijo hace 2 Years:
Compartí este artículo con tu entorno de judo.
Cualquier duda o comentario hacémelo llegar a cballester@hotmail.com
Saludos
Claudio Ballester
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