Cuando se nos diagnostica cáncer irremediablemente aparece como primera emoción la sensación de finitud.
En la sociedad occidental en que vivimos, cáncer es igual a muerte, por lo que habrá que montarse sobre un gran corcel de batalla para derribar y vencer toda una película próxima a vivir que contiene situaciones como estrés, internaciones, operaciones, radioterapia, quimioterapia, análisis en general y sus consecuencias emocionales y psicológicas.
Existe una gran variedad de esencias florales que ayudan al paciente a sostenerse emocionalmente en las situaciones antes mencionadas. Haremos un historial de algunas de utilidad del sistema de Bach, Mediterráneo, Albas y Rosas de Percival.
Flores como:
Star of Bethlehem y Sweet Chestnut (Bach), Espino Blanco (Mediterráneo), trabajan sobre tensión, la angustia y la pena extrema. Cuando el paciente siente que está entre la espada y la pared y no encuentra salida a la situación. El dolor y la pena lo acompañan en cada acto de su vida como si fuera su propia sombra. Tiene una herida emocional abierta que no puede cicatrizarse. Estas flores le otorgan calma y alivian el llanto. Le ayudarán a elaborar el duelo para re-conectarse nuevamente con la vida, instalando un plan de lucha debido al diagnóstico que presenta.
Crotto, Mapurite, Rosa de Montaña (Alba), Aspen, Mimulus, Cherry Plum (Bach), Lavanda, Ajo, Rosa Syria (Mediterráneo), trabajan sobre el miedo, tanto de origen conocido o desconocido, es decir el miedo a las intervenciones, al dolor, al tratamiento en sí y hasta el miedo a la propia muerte y la sensación de desgracia. Trabajan el miedo a perder el control, a no ser dueño de sí mismo, de su cuerpo por la situación de confusión y el estado de desesperación. Ayudan a mantener la calma.
Gorse (Bach), Consuelda Menor y Muérdago (Mediterráneo): Aumentan la resistencia y la vitalidad en enfermedades graves degenerativas. Despierta las ganas de curarse, generando coraje, derribando el abatimiento, la desesperanza y la creencia de que ya no hay nada más por hacer. Ayuda a amigarnos con nosotros mismos, conciliando el mundo interno con el externo.
Albaricoque (Mediterráneo), White Chestnut (Bach), trabajan la agitación mental, la sensación de sentirse saturado psicoemocionalmente. Para ideas que no cesan en la cabeza, que no paran pareciendo un disco rayado que repite una y otra vez la misma historia. Como consecuencia nos genera angustia, desolación y no se halla la salida en pos de un mejoramiento general.
Sábila, Eneldo, Epilobio, Arnica (Mediterráneo), Olive, Crab Aplle (Bach), Algodón de Seda (Alba), tienden a reducir el agotamiento mental y físico que genera el tratamiento a seguir. Para la fatiga y la apatía productos de enfermedades crónicas. Ideales para situaciones post-quirúrgicas debido a que aumenta la vitalidad, disminuye el abrumamiento, limpia el cuerpo en todo nivel ayudando a la regeneración de los tejidos en su cicatrización evitando posibles queloides por el debilitamiento del tejido conectivo. Disminuye el estrés del ir y venir de las consultas. Para los estados de perturbación causados por pérdida de vitalidad en todo orden.
Algodón, Almendro (Mediterráneo), Walnut, Honeysuckle (Bach), para la adaptación a la situación que el paciente está viviendo. Elimina la sensación de no ser querido, de ser abandonado a la buena de Dios. Contrarresta el miedo a envejecer y al deterioro físico en general. Elimina recuerdo como: “ya no somos los de antes”, “antes mi vida era mejor”, elimina la nostalgia y la melancolía.
Botón de Oro (Mediterráneo), Crab Aplle, Larch (Bach) trabaja la vergüenza producto del deterioro físico o de las mutilaciones. Trabaja el sentimiento de inferioridad, la desvalorización, los complejos y la minusvalía.
Zinnia (Mediterráneo), Scleranthus, Mustard, Gentian, Gorse (Bach), ayudan a mantener el buen humor a despertar la sonrisa pese a la situación vivida. Ayudan a no deprimirse, a mantenerse óptimo emocionalmente para no bajar los brazos en la lucha cotidiana contra la enfermedad.
Se incluyen en el tratamiento las Rosas de Percival que también trabajan aspectos como la culpa, el resentimiento, el dolor, el miedo a la desgracia, desequilibrios del sistema nervioso, en procesos de muerte y en desórdenes funcionales en general.
Las esencias, al mejorar el campo psicoemocional del paciente, consecuentemente se mejoran otras áreas que lo insertan nuevamente en la familia y en la sociedad, como ser:
-Al trabajar la desvalorización, la vergüenza, la depresión y su vitalidad en general, aumenta consecuentemente su libido.
-Al mejorar su calidad de vida, tener más fuerza para seguir los tratamientos convencionales, el paciente podrá en la medida que se pueda insertarse nuevamente en el área laboral
Conclusión
Como es una terapia donde se contempla y se trabajan las emociones del paciente, el tratamiento considera el tipo de actitud que el paciente tiene de su propia enfermedad, ayuda a mitigar el dolor que ésta le causa. Deshecha los factores negativos para que no contrarreste la evolución favorable y de buen pronóstico del paciente. El enfermo tiene la oportunidad de expresar sus sentimientos con respecto a lo que está vivenciando y ayuda a mantener la lucha constante en pos de una mejor calidad de vida.
Agradecemos la colaboración de la Terapeuta Floral Mirtha Maza
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