|
Las fibras son las partes de las plantas comestibles que no pueden ser digeridas por nuestro organismo. Aunque no proporcionan nutrientes, son esenciales para nuestra salud. Hay dos tipos de fibras: solubles e insolubles. Las verduras, frutas, cereales y las legumbres contienen ambas. La fibra soluble es aquella que se disuelve en agua y forma un gel en el intestino. Las fibras insolubles tienen gran capacidad de absorción de agua, de manera que actúan como esponjas.
El concepto de incluir fibras en nuestra alimentación tomó importancia en los últimos veinticinco años. Las fibras han adquirido implicancias terapéutica en afecciones tales como obesidad, diabetes, hiperlipemia, constipación crónica y en trastornos intestinales de distinta naturaleza. También cumplen un rol importante en la prevención de enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. En el tubo digestivo las fibras se unen a los ácidos biliares y colesterol evitando su absorción y aumentando por tanto su excreción. De esta manera disminuye la cantidad de colesterol en el cuerpo y descienden los niveles en sangre. Las fibras "limpian" el organismo favoreciendo la eliminación de bacterias, toxinas y grasas saturadas.
¿Cómo se relacionan con el control del peso corporal? Media hora antes de las comidas, las fibras proporcionan sensación de saciedad debido a su capacidad de absorber mucha agua y aumentar su volumen. Este es un buen ejemplo de que aumentando las fibras en la dieta se puede lograr un control del peso corporal.
|